“Solos somos muy buenos y juntos todavía mejor.” Vaya reclamo el de Antonio Buch al explicarnos por qué él, Rafa Toro, Maydiremay y Alberto García decidían subirse juntos a un escenario. Por segunda vez en sus cortas carreras, estos cantautores compartían cartel este sábado noche de calles vacías y termómetros a nueve grados. En La Botica, sin embargo, parecía haber un microclima acogedor dónde la canción y el buen rollo tuvieron pase libre.
Al principio, “Los cuatro fantásticos” comenzaron en plan acústico , apoyándose apenas en la voz y en las guitarras. Desprovistos de cualquier otro acompañamiento, se iban turnando en los micrófonos y enseñándonos porqué están considerados como la nueva generación de la canción en la ciudad. En un concierto dónde las palabras cobran fuerza, mantener al público en silencio fue algo difícil, pero a Rafa Toro se le da bien esto de tener mano izquierda “en cinco minutos paramos para que fuméis y habléis fuera lo que no podéis hablar aquí”. Fue lo suficiente para tenernos a todos entregados hasta el último minuto del corto show.
En hora y media, hubo tiempo para conocer algunas de las canciones del primer EP de Rafa Toro, Pequeñas victorias. Entre los asistentes se escuchaba “es una mezcla de Iván Ferreiro y Quique González”. Puede que sí, pero Rafa Toro dejaba patente su personalidad: “este es mi hit y si no os gusta esta, no habrá otra mejor.” Sin embargo, es el recién estrenado Antonio Buch quién se lleva el público al bolsillo. Un verdadero showman de una ingenuidad explícita que esconde un letrista crítico pero optimista. ¿Que decir de un cantautor que se cambia delante de todos y se mete en un pijama para hacer un homenaje a las niñas de su barrio “que salen en pijama paseando sus perros y a sus niños no deseados”? Brillante.
En el extremo opuesto estaba Maydiremay, el más discreto del improvisado cuarteto. Él, como Rafa, también se llevó su primer trabajo para venderlo en La Botica, Is this the end, que se podía comprar por apenas tres euros. Os certifico que merece la pena. Tanto como escuchar las letras románticas de Alberto García “te sacaré a bailar justo cuando todos miren… nadaremos en el mar hasta el culo de Beefeater”. El cancionista de Portada Alta dejó claro que “las canciones están ahí, para todo el que quiera hacerlas suyas”.
Al final, los cuatro decidieron hacer unas cuantas versiones. Interpretaron a un artista norteamericano que calificaban como desconocido, al grupo Pereza y por supuesto, a Bob Dylan. Pero lo que nadie esperaba fue la magistral I want it that way de los Backstreet Boys, durante la que, por algunos minutos, los cuatro songwriters dejaron sus letras folk para entregarse a los iconos del pop. Y aunque la mayoría de los presentes intentasen eludirlo, todos cantamos aquél hit de los 90 palabra por palabra. Pero no se engañen: allí en La Botica, en aquella noche de sábado, estuvieron en el escenario cuatro chicos muy concientes de su papel, reafirmando en cada letra que lo suyo parece divertido, pero es música. -Raissa Modesto
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