El Mal de Tourette
LIBÉLULA, UN INSECTO EN EL HORIZONTE

El grito de la Libelula / Imagen propiedad María González

'El grito de la Libélula' / Imagen propiedad de María Magdalena González Atao

“Si quieres que te quiera, tienes que quererme. Si quieres que te quiera, tienes que adorarme”, se repite una y otra vez Libélula; cantando, llorando, suplicando, gozando y añorando. Así es la vida de esta corista cubana de cabaret, una mujer que ha aprendido a sobrevivir amando y odiando, siendo querida y siendo abandonada. Los abandonos en su vida son constantes: primero, el sinvergüenza de su padre, después su querida madre y, por último, su Pichichi. Las fuertes ráfagas de viento ha sido las que la han empujado a seguir navegando, pero a la deriva.

En el escenario solamente está Libélula y un cubo de basura. Todo muy cubano. Ella, con todo el brillo que da el satén de un traje, que sólo las cubanas saben darle esplendor; el cubo, con todo el color antiguo y decrépito a la vez que señorial que inunda La Habana vieja. Ella, con peluca, uñas y pestañas postizas a juego con el vestido y los zapatos, que le sirven para disfrazar su vida y ocultar las heridas acumuladas; el cubo, lleno de basura, lleno de toda la mierda que ha ido acumulando a lo largo de su existencia.

La basura no siempre es tan mala. A veces se encuentran cosas interesantes, como una bolsa de la compra que te puede ayudar a recoger más bazofia, más inmundicia e ir acumulándola; o incluso se puede encontrar algún elixir que te ayude a olvidar, aunque olvidar es cosa de locos. Como contrapunto a la basura se muestra el glamour de Libélula, que tampoco resulta tan brillante cuando se revolotea entre su luz azul.

¿Quién es libélula? Libélula es un insecto en el horizonte que intenta brillar cual supernova absorbida por un agujero negro. Libélula es un personaje que el pasado fin de semana estremeció al público de la Sala Chela Mar y arrancó algunos minutos de aplausos. Libélula es el personaje que interpreta María Magdalena González Atao en El grito de la libélula y quién, después de abandonarlo, salió, ataviada con el verdadero brillo de una estrella, a compartir con el público impresiones, piropos y cómo no, una copita de vino. -Cristina Gandarias

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
¿Te gustó este articulo? Compártelo en las redes sociales con un solo click!

Facebook

Twitter